
Además de los fingerboarders de toda Europa durante años, los niños de los EE.UU. se encuentran entre el negocio de la compañía alemana. Debido a los problemas de envío desde Europa hasta el otro lado del charco (gastos de envío, tiempo de espera, fiablidad...) se optó por esta decisión para que los americanos tengan más a mano la compra de artículos de Blackriver.
Así, se puede afirmar que el fingerboard se está desarrollando, ya que cuantas más tiendas haya del sector, mayor va a ser su consumición (ley de oferta y demanda) y por lo tanto, mayor afición se creará a este deporte.
Para todos los fingerboarder fuera de los EE.UU., todo sigue igual.
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